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a coragem e a verdade Maio 11, 2013

Posted by paulo jorge vieira in Uncategorized.
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Rostro-triste-brunopostigo54-Flickr

 

Este año quería continuar el estudio del hablar franco, de la parrhesia como modalidad del decir veraz. Recuerdo la idea general para aquellos de ustedes que no hayan estado el año pasado. No hay duda alguna de que es interesante e importante analizar, en lo que pueden tener de específico, las estructuras propias de los diferentes discursos que se dan y se reciben como discurso veraz. El análisis de esas estructuras es, en líneas generales, lo que podríamos llamar un análisis epistemológico. Pero, por otro lado, me pareció que sería igualmente interesante analizar, en sus condiciones y sus formas, el tipo de acto mediante el cual el sujeto, al decir la verdad, se manifiesta, y con esto quiero decir: se representa a sí mismo y es reconocido por los otros como alguien que dice la verdad. Se trataría de analizar, no, en modo alguno, cuáles son las formas del discurso que permiten reconocerlo como veraz, sino: bajo qué forma, en su acto de decir la verdad, el individuo se auto constituye y es constituido por los otros como sujeto que emite un discurso de verdad; bajo qué forma se presenta, a sus propios ojos y los de los otros, aquel que es veraz en el decir; [cuál es] la forma del sujeto que dice la verdad. El análisis de este ámbito podría llamarse, en oposición al de las estructuras epistemológicas, estudio de las “formas aletúrgicas”. Utilizo aquí una palabra que comenté el año pasado o el anterior. Desde un punto de vista etimológico, la aleturgia sería la producción de la verdad, el acto por el cual la verdad se manifiesta. Dejemos pues de lado los análisis de tipo “estructura epistemológica” y analicemos un poco las “formas aletúrgicas”, Estudio en ese marco la noción y la práctica de la parrhesia, pero, para quienes no hayan estado, me gustaría recordar cómo llegué a ese problema. Llegué a partir de la vieja cuestión, tradicional en el corazón mismo de la filosofía occidental, de las relaciones entre sujeto y verdad, cuestión que planteé y recibí, ante todo, en los términos clásicos, habituales, tradicionales, es decir: ¿a partir de qué prácticas y a través de qué tipos de discurso se procuró decir la verdad sobre el sujeto loco o el sujeto delincuente? ¿A partir de qué prácticas discursivas se ha constituido, como objeto de saber posible, al sujeto hablante, al sujeto laborante, al sujeto viviente?  Durante un tiempo, fue todo ese campo de estudio el que intenté recorrer.

Además, esa misma cuestión de las relaciones entre sujeto y verdad traté de considerarla bajo otra forma: no la del discurso en el cual pueda decirse la verdad sobre el sujeto, sino la del discurso de verdad que el sujeto está en condiciones y es capaz de decir sobre sí mismo, [bajo] una serie de formas culturalmente reconocidas y tipificadas, como por ejemplo la confidencia, la confesión, el examen de conciencia. Ése era el análisis de los discursos veraces que el sujeto pronuncia sobre sí mismo y cuya importancia pudo advertirse con facilidad en las prácticas penales e incluso en el ámbito de la experiencia de la sexualidad, que he estudiado.

(Michel Foucault, EL CORAJE DE LA VERDAD El gobierno de sí y de los otros – Curso en el College de France (1983-1984), Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2010, pp.19/20)

corag

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